viernes, 3 de abril de 2020

María Rosal: Tregua

Tregua es la suspensión temporal de una lucha o una guerra. 
Necesitamos una tregua, (ya la necesitábamos antes de este virus).
La forma enumerativa del poema recuerda la de una letanía o una oración.
(Selección del poema e introducción de Carlos Nuño)

Tregua

Tregua para bañar el pensamiento, para lavarlo y perfumarlo, para raspar
la rémora de sargazos.
Tregua para quien bebe un vaso de vino y la nostalgia le obtura la gar-
ganta.
Tregua para quien pide amor y le dan una piedra de sílex.
Para quien se acuesta solo y confunde su olor con el cuerpo
de otro.
Tregua a los que han llevado a la plaza pública los diminutos
goces del esclavo.
Para quien cabalga una jornada y encuentra una fuente y el
agua es morada y sabe a besos.
Para quien tiene un arpa y la toca con los picos brunos de las
golondrinas.
Tregua para la llave que intenta penetrar la alacena tapiada.
Para quien pide un beso y le dan un estuche de saliva.
Para quien abandona el hogar y sostiene su pie en páramos de
viento.
Quien enciende una lumbre con los despojos del
amor que insiste.
Quien ha crecido entre rastrojos y planta un olivo y todavía
le asiste la esperanza.
Quien tiene la espalda plateada por el silicio amante de una
lengua ausente.
Tregua para la noche abierta a la decepción y al tedio.
Tregua para dios,
mientras se cambia de disfraz y está desnudo.


María Rosal

(NOTA: El texto se presenta con la composición y los encabalgamientos de la primera edición impresa en Hiperión Poesía)

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